viernes, 13 de noviembre de 2009

viernes de otoño

Hoy estoy francamente otoñal, triste, tengo el alma de color cobre, rojiza, desangrada... y no hay razón especial para ello. Pero así estoy (yo sin ti...). Por tanto hoy toca sobredosis de dolor, Ojo al dato: Alberti dice... Te digo adiós, amor, y no estoy triste

Gracias, mi amor, por lo que ya me has dado,
un solo beso lento y prolongado
que se truncó en dolor cuando partiste.

No supiste entender, no comprendiste
que era un amor final, desesperado,
ni intentaste arrancarme de tu
lado
cuando con duro corazón me heriste.

Lloré tanto aquel día que no quiero
pensar que el mismo sufrimiento espero
cada vez que en tu vida reaparece

ese amor que al negarlo te ilumina.
Tu luz es él cuando mi luz decrece,
tu solo amor cuando mi amor declina.

Y sigue Lorca...

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El
aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce
la sombra ni la evita.
corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
no
che del alma para siempre oscura
Darío resuena en lontananza...

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grand
e que el dolor d e ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y se
r sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la
sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...


Juan Ramón...
De tanto caminar por los alcores
agrios de mi vivir cansado y lento,
mi desencadenado pie sangriento
no gusta ya de ir entre las flores.


¡Qué bien se casan estos campeadores:
el pie que vence y el entendimiento!
El recio corazón, ¡con qué cont
ento
piensa en mayo, brotado de dolores!


Es ya el otoño, y en el yermo y puro
sendero de mi vida sin fragancia,
la hoja seca me dora la cabeza...


¡Amor, amor! ¡Qua abril se torna oscuro!
¡Que no cojo al verano su abundancia!
¡Que encuentro ya divina mi tristeza!


Don Antonio Machado dice...

     Tarde tranquila, casi

con placide
z de alma,
para ser joven, para haberlo sido
cuando Dios quiso, para
tener algunas alegrías... lejos,
y poder dulcemente recordarlas.

Y yo concluyo con eeste poemilla escrito en otoño...

Por las grietas de mi vida

Se filtran mis ansias, mis deseos

Mis frustraciones, mis te quieros

Que no llegarán a oídos de nadie,

Las notas de mi guitarra pasan 

A ser lágrimas, y mi canción

Un réquiem de suspiros

Por un corazón que ya no late.



miércoles, 11 de noviembre de 2009

Grido a Roma

Del genial poemario Poeta en Nueva York arreglado y traducido por el gran Angelo Branduardi para el discazo "poetas en Nueva York". Dramático.

Grido a Roma

perché non c'è più
chi divida il pane e il vino...

né chi coltivi erbe
in bocca al morto...
né chi sappia aprire

i lini del riposo...

né chi pianga per le ferite
degli elefanti...

non c'è che un milione di fabbri
che forgiano catene
per i bambini del futuro...
non c'è che un milione di carpentieri
che fanno bare senza croce...
non c'è che una folla di lamenti
e vesti aperte alla pallottola...

ma il vecchio dalle mani trasparenti
dirà amore e amore
acclamato da milioni di moribondi...
dirà amore amore e amore
nel tessuto tremante di tenerezza...
dirà pace pace pace
fra brividi di coltelli...

perché vogliamo
il pane di ogni giorno...

fiore d'ontano
ed eterna tenerezza sgranata...
perché vogliamo che si compia
la volontà della terra
che per noi tutti ha frutti da donare...

A Ramón Sijé


Para mi, esto que aquí os pongo, es una de las mejores elegías que se hayan podido escribir en la lengua castellana. Miguel Hernández, poeta al que leí hasta el hartazgo en mi adolescencia y al que admiro vivamente, escribió esto a su amigo Ramón, del cual se había alejado para acercarse al círculo que Neruda estaba formando en España.

La amargura de esta elegía se puede entender en parte en ese verso que dice "tenemos tanto de que hablar" puesto que los dos poetas, Sijé también lo era, tuvieron sus más y sus menos y no volvieron a entablar conversación nunca más. Hernández, roto por el dolor y la pena de no haber arreglado las cosas con su amigo, plasma aquí todo su arrepentimiento. Desgarradoramente poético.

Cuando el año pasado coincidí en Burgos con Gabriele Morelli, uno de los grandes estudiosos de la obra del poeta levantino, llegamos a la conclusión, tras unos cuantos cafés y humo, de que sin duda esta elegía es la una carta al difunto Sijé, una de las más brillantes elegías escritas en castellano junto con la de Lorca a Ignacio Sanchez Mejias y Lope a su hijo Lopillo y una composición, ciertamente, no suficientemente apreciada.

Tienen versos maravillosos, imagenes y figuras preciosas y sobre todo... sentimiento. Aquí no hay yo poético que valga. A disfrutar.


(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería).

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

martes, 10 de noviembre de 2009

sine nomine I


No corren buenos tiempos. Pronto, antes de lo que yo esperaba, voy a tener que tomar una dificilísima decisión. Una decisión que no solo incumbe a servidor, sino, a toda su familia. Es una de esas cosas que sabes que tarde o temprano vas a tener que hacer pero que siempre ves con distancia. La distancia es una de las armas contra el sufrimiento, pero su efectividad va acorde con su simpleza. Pan para hoy, hambre para mañana.

Crecemos. Y crecer es una putada. Salimos del globo que nos rodea y nos vamos curtiendo golpe a golpe. Pero nunca se acostumbra uno a tomar decisiones. A ser mayor. A ser adulto. Si me cuesta decidir cuando el afectado soy yo... cómo no me va a costar decidir si en mi decisión tabién pueden salir afectados mis cercanos.

Otra vez a cargar con el peso que no me corresponde, en principio. Lo llevo haciendo desde que tengo uso de razón pero cad día el marrón es más grande. El sufrimiento también. Y no es el el dolor físico lo que más duele, no. Es el dolor interior,el que no deja descansar, el que no se calma con lágrimas.

(Mientras escribo esto hay dos subnormales partiendose el culo y saltado sobre sus correspondientes sillas mientras ven piñazos de espanto en youtube. Y son universitarios. Son escoria. Son ese tipo de gente que quita prestigio al hecho de tener una carrera. Mejor pudieran estar en el animalario de la facultad de ciencias que en una biblioteca. Joder. Ya me he cabreado.)

Pues dicho todo eso... me quedo con un soneto de Jose Luís Martín Descalzo:

Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acobardarme.

Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reír cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.

Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.

Es uno de los poemas que siempre me auydan en momentos... grises.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Para maravillarse

No lo he podido evitar. Aquí lo cuelgo.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Un descubrimiento musical


Hacía mucho tiempo que no me encontraba con algun músico que me transportara a otro lugar, o me hiciera meditar o me dejara anonadado. Lo he encontrado y como no, tenía que ser italiano. Desde Arvo Part no me topaba con uno así.

Heredero de la mejor música contemporánea de italia, con una gran influencia del gran Ennio Morricone y un gran gusto compositivo. Hablo de Paolo Buonvino.
Un jóven compositor de esa preciosa región italaina de Reggio Calabria.
Empezó siendo ayudante de Battiato y ha acabado por ser uno de los mejores compositores italianos del momento.

En el 95 compuso una obra basada en San Francisco de Asis para soprano, tenor y bajo solistas, orquesta, órgano, coro y voz recitante. Una obra en la que se aprecia su gran religiosidad a la hora de componer. Utiliza, además, un tema que tantos y tantos han tratado que es la vida de San Francisco, sumandose así a la larga lista de músicos que han hayado inspiración en la vida del poverello de Asís.

Compositor de Bandas sonoras trabaja sin cesar en peliculas taquilleras en Italia y ha comenzado a trabajar en prodcciones americanas.

Pero quiero hablaros de la que para mí es su mejor obra: Pade Pio, compuesta en el 2000. Impresionante. Inenarrable. Comuesta para una telefilm en 2 partes que la RAI produjo un año después de la betaificación del capuchino estigmatizado.

¿Qué os evoca a vosotros un camvento franciscano apartado del mundo, un frailecillo estigmatizado, naturaleza, dolor, amor, milagros...? pues la obra de Buonvino es una evocación hecha música. Y ojo. Puede hacer llorar.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Los que me marcaron I

Hasta los trece años nunca había leído poesía, o más bien, literatura, apenas, en castellano. No fue hasta que en 4º de la ESO MºJesús Astondoa, esa gran profesora, nos empezó a incitar a la lectura de los clásicos castellanos por medio de sus maravillosas explicaciones y gracias a esa Justificar a ambos ladosvirtud que tenía de implicarnos a todos en la narración o el poema que estabamos trabajando.

Lo primero que creo haber leído es el Cantar del mío Cid. Y me encontó. Todavía recuerdo como empieza la mjura de Sta.Gadea (la iglesia de Sta.Gada todavía existe en Burgos): Matente por las aradas, non por villas ni poblados y sáquente el corazón por el siniestro costado, si non dixeres la verdad de lo que te es preguntado... y yo me imaginaba cual cid, haciendo jurar a todos aquellos cabrones que me jodian la vida, que no volverían a mirarme más so pena de caer bajo la hira de mi espada. Ja.

Pero luego llegó Jorge Manrique y sucumbí, sin remedio a sus coplas. Me parece una de las obras maestras de la literatura nuestra lo que este palentino escribió a su padre. Impresionante. "recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando, como se pasa la vida como se viene la muerte tan callando..." Brillante. Todavía lo releo. Cada vez enuentro algo nuevo en esas coplas de pié quebrado.

Junto con Manrique llegó el marqués de Santillana. Sus sonetos fechos al itálico modo son un intento, ciertamente, fallido de introducir el endecasílabo en la lengua castellana. Pero Don Iñigo me regaló los poemas más populares, expontáneos y vivos que he leído nunca: Las serranillas. Y era muy bueno.

Así, por de pronto entró Garcilaso. Oh! bendito descubrimineto! y rompí a llorar a cada paso de mis ojos por sus versos. "escrito esta en mi alma vuestro gesto". En mi alma también había un gesto escrito y por hábito de alma misma lo tenía. Aquella gracia inscrita en mi alma era la misma que Garcilaso albergaba en la suya.

Y saltamos a fray Luís de León. La oda a salinas en liras es de lo más sublime que mis oídos hayan podido escuchar, su cantos a la vida reitarada... el aire el huerto orea...
De la ascética a la mística hay un salto. Y mira, San Juan de la Cruz. Mis 14 años entendieron aquel cántico espiritual como uno de los escritos de amor más hermosos que que jamás pudieron conocer. Mis 22 años piensan lo mismo. Y me lo aprendí entero. San Juan me transportaba a otro mundo, con nuevas imágenes, con singulares evocaciones...Un maestro.

Pasando de golpe unos años, en la historia de la literatura, topé con unsoneto que comenzaba: Suelta mi manso, mayoral extraño, pues otro tienes de tu igual decoro, suelta la prenda que en alma adoro, perdida por tu bien y por mi daño... Me pasaba lo mismo que a ese tío que habia escrito este soneto. Quién era aquel que tan bien se expresaba de mi parte? Lope de Vega. Lo admiro como a nadie. Desde entonces me devoré todo lo que encontraba sobre Lope. Me identifico muchísimo con él. De Lope a Calderón hubo un paso y la vida, efectivamente, acabó siendo un sueño.

El s,XVIII no excitó demasiado aunque leí mucho a Samaniego e Iriarte.



Pero llegó Becquer y mi fiebre adolescente explotó el termómetro de mi discreción. Gustavo Adolfo sabía lo que me pasaba y yo me dí cuenta. Y nos hicimos muy amigos. Sus rimas me las fui aprendiendo día a día, lágrima a lágrima, golpe a golpe, y como lo hice con machado, más tarde, también verso a verso.

S.XX. Unamuno, Machado, Juan ramón y León Felipe me taladraron el alma, pero su predesor, Rubén Darío me habló de una forma que nadie a sabido emular:

DICHOSO el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Y aparecieron más tarde Lorca y Alberti y después Dámaso Alonso y Blas de Otero...

Por capricho leí más y me seguí enamorando. LLegué a la universidad y me fuí cogiendo asignaturas de literatura. Y he conocido amigos poetas que me han orientado y profesores que me han enseñado.

No he nombrado a: Las jarchas, Juan de Mena, las cantigas de amigo, Cristobalñ de Castillejo, el Arcipreste de Hita, Boscán, Francisco de Aldana, Herrera, Sta.Teresa, Cervantes, Quevedo, Góngora, Villamediana, Tirso... Al Duque de Rivas, Espronceda, Carolina Coronado, Martínez de la Rosa, Augusto Ferrán, Rosalía, Rafael de León, Cernuda, Salinas, Guillén, Pemán, Panero, Antonio Gala...

Y tantos y tantos a quienes debo sufriento compartido y momentos extasis en la lectura. Gracias a todos.