martes, 3 de noviembre de 2009

Reflexiones religiosas

Cada mañana acostumbro a leer mis mails, el de la uni y el "normal". Acto seguido entro en cierta página de la red a ver que noticias me cuenta un blog de temática religiosa. Cuando acabo con este consulto otro, en la misma página, con la misma temática pero con distinto punto de vista.
Total, hoy me he dado cuenta que estoy hasta los huevos. De unos y de otros. De las talibanidades del talibán y las liberalidades del superprogre.

Yo nací en una familia, más o menos, cristiana. Mi padre se fue pa fraile con 11, o mejor dicho, lo mandaron pa fraile con 11. Llegó al noviciado agustino y con 20 se salió de aquello cuando le falta un año para el subdiaconado. No ha vuelto a pisar la Iglesia, salvo el día de su boda y algún compromiso ineludible. Ni traga a curas, ni a frailes, ni obispos ni a papas.

Mi madre es una mujer atormentada por la fe. Sí, sí. Es lo que hace el haber vivido unos años con el Opus Dei. Salió muy mal, le desearon el mal y la verdad es que no le ha ido demasiado bien.
Yo siempre, desde que tengo uso de razón, me recuerdo en misa de 9 con mi abuela. Una de esas señoras que no se pregunta cosas de índole metafísica, ni el origen del hombre, ni sobre el misterio de la Trinidad. Es una mujer sencilla. Ella es creyente y punto.
Horas en la Iglesia, pues. Mi santa abuela también era, hasta hace poco lo ha sido, sacristana de la parroquia de mi pueblo y yo de niño pasaba las horas muertas con ella pasando la mopa y cantando el himno a San Ignacio.
Mi párroco de entonces... ya lo dije ayer, lo más parecido a un santo que he conocido. Rojo, lo llamaban las señoronas beaturras, carlistonas y nostálgicas de la influencia que un día tuvieron en la iglesia.

Llegó el siguiente párroco: Un pedazo de pan. Alfonso. Le daba igual carca o progre, derechas o izquierdas. Era el párroco de todos. Y yo seguí asistiendo a misa.

Luego Ander. Uno de esos que se fue a Toledo escapando de la "herejía" que reinaba en su diócesis natal, Donosti y acabó ordenándose en Pamplona. Un muy buen chaval. Del bando duro de la Iglesia, dicen, pero con un gran tacto, mucha diplomacia y grandes espaldas para cargar con todo.

Y por último Pedro. Un pobre hombre con una cabezonería desconocida por la humnadidad que solo lanza soflamas incendiarias por el micro en las homilías. Homilías que rozan lo político. Un pobre talibán. También de estos guipuzkotoledanos. Habla demasiado sin decir nada y lo poco que dice es para escandalizar.Sigo acudiendo a misa.

He visto curas de todos los ramalazos existentes y lo que me resulta milagroso es que la Iglesia universal no se haya ido todavía a tomar por el culo. El desastre de la Iglesia me hace creer, cada día más, que Dios existe. Si no... no me lo explico. Unos rozaban el protestantismo otros rozan el Lefevrismo y otro esta bajo fuego cruzado. De todos he obtenido algo bueno. Tengoa maistad con muchos y entre mis mejores amigos hay alguno que además es "hermano mayor" y el consejero que nunca falla.

Esta encarnizada lucha entre progres y carcas me repatea muchísimo. Opino que tanto unos como otros tienen razón en muchísimas cosas. Pero que se callen de puta vez. Que nos dejen vivir a los católicos de a pié. Ya vale. Ya vale de un día el purgatorio exista y al día siguiente no. Ya vale de que el domingo a las nueve de la mañana el infierno esté saturado de almas que arden y a las 11.30 el infierno haya desaparecido. Ya vale de hacer el GILIPOLLAS.

Todo esto para decir que... siempre nos quedará Dios. Y espero que el Papa. No más blogs de pornografía eclesial. Señor, perdónanos. No sabemos que coño estamos haciendo.




(La iglesia de mi pueblo)

lunes, 2 de noviembre de 2009

Era ayer

Era ayer, lo sé, pero entre la caraja del día anteriro y las pocas ganas que tenía de ejercitar el cerebro y ponerme a teclear lo pospuse. Ayer era el día de Todos los Santos. Ese día en que la Cristiandad (la católica, al menos, que yo sepa) rinde homenaje a todos aquellos hijos de Dios que mostraron al mundo el amor del Padre y vivieron dando ejemplo a sus hermanos. Santos que reconoce la Iglesia y santos que solamente reconoce Dios. Esos que pasaron su vida haciendo el bien, ni envidiados ni envidiosos. Vinieron, estuvieron y se fueron.

Recuerdo que un buen amigo mío, sacerdote, me solía contar como cuando el estaba en el seminario acostumbraba a pasar bastante tiempo con una anciana monja, integrante de la comunidad de hermanas franciscanas que atendían a seminaristas y formadores. Aquella monja mayor, a la que llegué a conocer, según cuenta mi amigo Alfonso, decía que ella quería ser Santa "pero que solo lo sepas Tú".

Pues creo que la Iglesia constituyó esta fiesta, en el fondo, para rendir homenja a estos santos anónimos. Me acuerdo mucho de antiguo párroco, D.Máximo Hernandorena, muerto un 19 de abril, miercoles santo del 2000. Un santazo. Lo que pasa es que era de aquellos "curas obreros" que abundaron hace un tiempo y por eso el obispo y los demás curas lo tenían marginado. Sí, sí, estas cosas en la Iglesia existen. Pues aquel hombre vivía en la pobreza, realmente, por darse enteramente a los necesitados. Otro día hablaré de él, pero es lo más parecido que he podido conocer a un santo. Pues por él también iba la fiesta de ayer.

Como no podía ser de otra manera voy a poner un precioso poema de Becquer. Muy melódico, con ritmo, muy Becqueriano, ciertamente, pero precioso.

Patriarcas que fuisteis la semilla
del árbol de la fe en siglos remotos,
al vencedor divino de la muerte
rogadle por nosotros.

Profetas que rasgasteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas
rogadle por nosotros.

Almas cándidas, Santos Inocentes,
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños a su lado
rogadle por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogadle por nosotros.

Mártires que ganasteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo,
al que os dio fortaleza en los combates
rogadle por nosotros.

Vírgenes semejantes a azucenas,
que el verano vistió de nieve y oro,
al que es fuente de vida y hermosura
rogadle por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate
pedisteis paz al claustro silencioso,
al que es iris de calma en las tormentas
rogadle por nosotros.

Doctores cuyas plumas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro,
al que es caudal de ciencia inextinguible
rogadle por nosotros.

Soldados del Ejército de Cristo,
Santas y Santos todos,
rogadle que perdone nuestras culpas
a Aquel que vive y reina entre nosotros.

No me canso de este poema. Sea pues la oración por todos aquellos que la Iglesia reconoció como santos y por aquellos que durmieron en el descanso eterno y solo Dios supo de su santidad. Para que Dios nos de la gracia de ser bienaverturados en medio del desconocimiento de nuestros hermanos, como escribe el amigo Tercio en su blog a cuenta del mismo asunto:

Ad societatem civium supernorum perducat nos Rex Angelorum.
A
men


domingo, 18 de octubre de 2009

el último día

La primera vez que escuché esta canción fue un domingo de otoño de octubre. Autobús de línea: Fuenterrabia, Pamplona. Olaia se acababa de comprar el CD de Lagarto Amarillo, aquel que sacaron en otoño del 2006. Triste, muy triste. Pero bonito también.

Los recuerdos son esos fantasmas cotidianos que nos empeñamos en resucitar. Y resucitamos y aunque nos hacen daño nos encanta darles vida y permitirles que nos hagan daño. Y hoy como ayer y como posiblemente mañana, me acuerdo de Olaia. Sin remedio. Es otoño, que le voy a hacer.

Me ha entrado la tonteria, así, repentinamente y he puesto esta canción que narra muy como acabé yo una vez... y ella fue quien me enseño la canción... oh, vita nostra.

Ayer acabe medio borracho hablando con unos amigos con los que hacía muchísimo tiempo que nos estaba. Una ya vive con su novio, vida familiar, ya se sabe, a los 21 años se tiene poco dinero y uno se fija más en lo bonito del vivir con la persona amada que en el alquiler del piso, los números rojos a final de mes... naderías.
La otra ya se ha afincado en Bilbao. El aire de la ciudad más grande de Euskadi le ha sentado de maravilla. Está feliz, guapa e inmersa en sus estudios de periodismo.
Virginia vive ya en Pamplona. Antes era rara y ahora lo es más. Pero es inmensamente feliz en su rareza. Me alegro.

Y así me empecé a dar cuenta de como han pasado los años. Que en esas personas queda ya muy poco de aquellos chavales que comía pipas en una esquina de la plaza. No queda nada. Pero todos son felices... y yo no tengo nada. No he sido lo suficientemente libre para conseguirlo. Demasiadas ataduras, demasiados fantasmas. Yo que era el que más ganas tenía de irse de Lesaka soy, a dia de hoy, el que más unido está al pueblo.

Y todo esto viene a cuento de que ayer todos tenian algo que contar y yo no. Me decían ayer que Olaia tiene novio y que si estaban ahí... en plan de empezar a vivir juntos y tal. Lágrimas mis 22 años riegan. Otoño, sin más. Otoño tonto y cruel.

El último día que fuimos volvimos, me acuerdo bien,
sin cogernos de la mano desde el tren.
Sin buscarle los pespuntes a las bromas,
reprochándonos hasta el tapón del gel.

Y el amor no tuvo mucho más que hacer, me acuerdo bien,
de las lágrimas de fuego que lloré.

Y ahora lo veo distinto,
y ahora lo veo distinto, diferente raro extraño,
darlo todo por perdido,
separarse y no volver a verse en años.

Ni que fuera un instinto, diferente raro extraño
tonto y tantas veces cínico
que parece que es jugar a hacerse daño.

(rap)
Y al sol levanto mi copa, y la parte que me toca,
y ese alquitrán que no va, pasó, el aire que pasó.
Y es la intención que le pongas, y que sal y que siente
¡todo sin carcoma! y salga lo que salga de tu boca.
Estar para acá together en mi ropa,
tú sal y rómpele la disputa a la visión en toda.
Tú sabes cual es la parada, tú siempre rodando poca,
Yo sigo rodando, sólo tú, ¡choca!

Y el último día que fuimos amigos pero al revés,
comprobamos como no puede valer
con la antorcha de un traidor para incendiar Troya,
porque Troya decidió que no iba a arder.

Y el rumor no tuvo mucho más que hacer, me acuerdo bien,
y aprendí que hay cosas que es mejor perder.

Y ahora lo veo distinto,
y ahora lo veo distinto, diferente raro extraño,
darlo todo por perdido,
separarse y no volver a verse en años.

Ni que fuera un instinto, diferente raro extraño
tonto y tantas veces cínico
que parece que es jugar a hacerse daño.

Y si le quitas los males que van a fondo perdido
Que aún sabiendo lo que sabes,
no hay que saber quién ha sido.

Tanto hurgarte en los bares,
me estoy quedando dormido...

Y ahora lo veo distinto,
y ahora lo veo distinto, diferente,
darlo todo por perdido,
separarse y no volver a verse en años.

Ni que fuera un instinto, diferente raro extraño
tonto y tantas veces cínico
que parece que es jugar a hacerse daño.

Ahora lo veo,
y ahora lo veo distinto, diferente,
que di todo por perdido.
Te marchaste y ya no he vuelto a verte en años.

Ni que fuera un instinto, diferente raro extraño
tonto y tantas veces cínico
que parece que es jugar a hacerse daño.

Ahora lo veo, y ahora lo veo ¡distinto!

sábado, 17 de octubre de 2009

Tú me abandonarás


Otro soneto de Gala. Creo que es el segundo que cuelgo. También procede de Sonetos de la Zubia.

Me acuerdo que este poema lo leí por vez primera en Tarragona, cerquita de la catedral, una tarde de septiembre de suave sol y agradable brisa marina. Me acuerdo que lo leí pensando en ella. Como siempre.

Había comprado aquella misma tarde en una espléndida librería que hay en la rambla de mayor de Tarragona un librito. 5 euros me costo. 99 poemas de amor se titulaba, y se titula todavía. Una portada horriblemente rosa y el nombre del libro escrito en amarillo sobre un corazón traspasado por una flecha. No comment. Todos fuimos adolescentes.

Pues fue en aquella tarde. Entonces descubrí al Gala poeta. Hace ya 8 años de aquello.

Suelo releer muchas veces este soneto, me encanta la facilidad y la aparente sinceridad que desprende Gala. Me enamora.

Sonetos de la Zubia es un poemario de obligada lectura. Conmueve, estremece.

Fijaos lo andaluz que es el poema. Me maravilla sin remedio. El color, los términos, la soltura de la pluma, la ingenuidad… precioso. Clicad en los enlaces.


Tú me abandonarás


Tú me abandonarás en primavera,
cuando sangre la dicha en los granados
y el secadero, de ojos asombrados,
presienta la cosecha venidera.

Creerá el olivo de la carretera
ya en su rama los frutos verdeados.
Verterá por maizales y sembrados
el milagro su alegre revolera.

Tú me abandonarás. Y tan labriega
clareará la tarde en el ejido,
que pensaré: Es el día lo que llega.

Tú me abandonarás sin hacer ruido,
mientras mi corazón salpica y juega
sin darse cuenta de que ya te has ido.



viernes, 2 de octubre de 2009

poemillas





Os pongo un par de poemillas de cosecha propia escritos hace algun tiempo. Muy otoñales, la verdad.
Puede que resulte un poco pesado con el tema del otoño, pero es que me afecta profundamente y no lo puedo evitar, se siente.










III

Este rojizo triste octubre en verso
Estas lágrimas que caen como hojas
Mis atardeceres con nubes rojas
Mi fría pasión al calor de un beso

Este sentirse libre y estar preso,
Este esperar a que pasen las horas
Este querer estar donde tu moras
Mi estación sin medianoche ni expreso

Esta pluma tosca y titubeante
Esta vida rota en un instante
Mi chalet en calle melancolía

Estas rondas con la santa compaña
Esta angustia y dolor que quema y daña
Es lo que tu olvido me dejo un día

-Cobardía…-

Cuantas veces te habré escrito

un sms

diciendo solamente “te quiero”.

Y pensarlo y repensarlo y decidirme

a mandártelo

mas…lo he vuelto a pensar de nuevo,

no vaya a precipitarme.

Y nuevamente he ido, decidido,

más valiente que nadie

y cuando he abierto la agenda

vuelvo a asustarme.

Y lo pienso y lo repienso.

Elijo entre los contactos tu nombre

y ya apunto de declararme,

me pregunta el móvil:

“¿desea suicidarse?”

Parpadeo:

“¿desea enviar el mensaje?”

Y derrotado

cierro el móvil

borrando el sms…

No vaya a ser que por una hazaña sin sentido

te pierda más de lo que ya te he perdido.



viernes, 25 de septiembre de 2009

Eres un buen momento para morirme.


Me embarqué hace unos meses en la aventura literaria de traducir a un poeta, por desgracia desconocido para la gran multitud, de nombre Félix Francisco Casanova. Me ha llevado tiempo pero hoy he concluido. Han sido traducidos un par de poemarios sacados del libro La memoria Olvidada. Una maleta llena de hojas y Agua negra.

Casanova ya está disponible en euskera. Ha sido difícil la labor de traducción, Casanova es un tío que utiliza mucha imagen, mucho símbolo, mucho juego de palabras y hace un excelente uso de la legua castellana. No obstante estudiaba filología hispánica cuando falleció. 19 años tenía y en tan breve tiempo nos dejó una interesantísima obra poética y un preciosa obra en prosa. Parece ser que se suicidó.

Es junto con Leopoldo Maria Panero el que mejor encarne la idea de poeta maldito en nuestra literatura. Panero, que por cierto, es de la generación del poeta canario.

Hoy os traigo aquí el último poema que escribió Casanova antes de morir, exactamente la víspera, y que ha sido el último poema que he traducido.

Amaneciendo y anocheciendo

a un mismo tiempo,

cariño, ¿no es ésta la forma

en que te gustaría vivir?

En mi cabeza hay un álbum

de fotos amarillentas

y lo voy completando con mis ojos,

con los más leves ruidos,

atrapando olores en el aire

y en cada sueño que sueño.

¿Sabes una cosa, pequeña?

La última página de mi álbum

tiene tu boca lluviosa mordiéndome un labio,

un disco de rock’n’roll

y calcetines de colores.

Mis ojos han sido rápidos,

te he hecho el amor con la ropa puesta

a través de una

larga pajita dorada

mientras cruzabas la calle

con el cabello ardiendo.

Pero ahora son tus pies

quienes dan mis pasos,

¡así que no te equivoques

pues me caería!

Te bebo en cada vaso de agua

que sacia mi sed,

mis palabras son claras como niños pequeños

o espesas como semen empapando cortinas,

pero hoy tengo que inventar

un nuevo idioma

para conversar con tus tiernos maullidos eléctricos

y los gritos de euforia

de la gente que vive en tu cabeza.

Debes saber que a veces

soy como un entierro interminable,

siempre triste y azul

subiendo y bajando

por la misma calle.

Pero otras veces soy un río de risa

corriéndome por toda la ribera,

haciendo el amor a la mar,

una felicidad contagiosa,

un revólver de amor, nena,

y voy a disparar justo a tu corazón

¡bang, bang!

¿te di?

Quiero arrollarte, enrollarte y arrullarte,

montaña de aguardiente

y tarde rojiza.

Eres un buen momento para morirme.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Ennio Morricone

Recojo este artículo de RD, que a su vez lo saca de Zenit, agencia periodistica católica. Habla sobre mi admiradísimo Ennio Morricone.

Puede que usted no reconozca su nombre pero seguramente ha escuchado su música. El maestro Ennio Morricone es ampliamente considerado uno de los mejores compositores de partituras de películas de Hollywood.

Más conocido por las memorables y melancólicas bandas sonoras de los "spaghetti westerns" de los años sesenta, como "El bueno, el feo y el malo", "Por un puñado de dólares", y "Hasta que llegó su hora", para muchos católicos quizá es más apreciado por su conmovedora partitura de "La Misión", un filme de 1986 sobre los jesuitas misioneros en la Sudamérica del siglo XVI.

Pero su aportación a la industria del cine se extiende más allá de su más famosas obras, habiendo escrito la partitura de unos 450 filmes y trabajado con los principales directores de Hollywood, desde Sergio Leone a Bernardo Bertolucci, Brian De Palma o Roman Polanski.

Y con 80 años sigue en plena ebullición. El legendario compositor acaba de terminar la banda sonora de "Baaria" de Giuseppe Tornatore, una película italiana que abrió el Festival de Cine de Venecia de este año, mientras que Quentin Tarantino le invitó a escribir la partitura de su último filme "Bastardos sin gloria" (dificultades de calendario impidieron a Morricone escribirla, pero permitió a Tarantino usar en su lugar pasajes de su obra previa en el filme).

El renombrado compositor italiano también sigue obteniendo premios prestigiosos: a principios de este año, Nicolas Sarkozy, presidente francés, le nombró Caballero de la Orden de la Legión de Honor, el más alto galardón del país. Esto se suma a una larga lista de otros reconocimientos mayores, incluyendo el Premio Honorífico de la Academia, cinco nominaciones al Oscar, cinco Baftas y un Grammy.

A pesar de eso, el maestro Morricone, que nació en Roma, prefiere mantenerse fuera de las cámaras y raramente concede entrevistas. Por lo tanto, fue una sorpresa cuando amablemente accedió a hacer una excepción para invitar a ZENIT a su apartamento en el centro de Roma para hablar principalmente sobre su fe y su música.

En su casa destaca un impoluto gran piano negro al lado de la ventana de un gran cuarto de estar decorado con gusto, artísticamente revestido de murales, cuadros clásicos y paneles de caoba. Pero Morricone, casado, con cuatro hijos ya mayores, es un hombre humilde sin aires, y responde a las preguntas al modo típicamente romano: directamente y al grano.

Inspiración

Empiezo preguntándole si su música, que muchos consideran muy espiritual, está inspirada por su fe. Aunque se describe como un "hombre de fe", adopta un punto de vista muy profesional sobre su trabajo.

"Pienso en la música que tengo que escribir, la música es un arte abstracto --explica--. Pero, por supuesto, cuando tengo que escribir una pieza religiosa, ciertamente mi fe contribuye a ello".

Añade que tiene interiormente una "espiritualidad que siempre permanece en mi composición", pero no es algo que desea hacer presente, sencillamente la siente.

"Como creyente, esta fe probablemente está siempre allí, pero corresponde a los otros darse cuenta de ella, los musicólogos y quienes analizan no sólo las piezas de música sino que también tienen una comprensión de mi naturaleza, y de lo sagrado y lo místico", explica.

Ahora bien, reconoce que cree que Dios le ayuda a "escribir una buena composición, pero esa es otra historia".

Da una similar respuesta profesional y honesta cuando se le pregunta si tiene algún remordimiento al escribir música para filmes gratuitamente violentos.

"Se me pide ponerme al servicio al filme --dice--. Si el filme es violento, entonces compongo música para un filme violento. Si un filme es sobre amor, trabajo para un filme de amor. Quizás puede haber filmes violentos en los que hay sacralidad o elementos místicos, pero no busco voluntariamente estos filmes. Trato de conseguir un equilibrio con la espiritualidad del filme, pero el director no siempre piensa de la misma manera".

Ennio Morricone inició su carrera musical en 1946 tras recibir un diploma de trompeta. Al año siguiente, era ya compositor de música de teatro, así como músico en una banda de jazz para mantener a su familia. Pero su carrera en la música cinematográfica, que empezó en 1961, se inició un par de años después cuando comenzó a trabajar con su viejo amigo de escuela, Sergio Leone y su serie de "spaghetti westerns".

Quizá es más famoso por este género, a pesar de que dice que estas películas constituyen sólo el ocho por ciento de su repertorio, y que rechazó un centenar de otras películas similares. "Todos me pedían hacer westerns --reconoce--, pero intenté no hacerlos porque prefiero la variedad".

Un milagro técnico


Hablando de la "La Misión", dice que lo grande de la partitura de este filme era su "efecto técnico y espiritual". Con ello, se refiere al modo en que logró combinar tres temas musicales de la película. La presencia de violines y el oboe del padre Gabriel representa "la experiencia del Renacimiento del progreso de la música instrumental". El filme luego se mueve hacia otras formas de música que surgieron de la reforma de la Iglesia del Concilio de Trento, y acaba con la música de los nativos indígenas.

El resultado fue un tema "contemporáneo" en el que los tres elementos --los instrumentos que surgieron del Renacimiento, la música reformada posconciliar, y las melodías étnicas-- se combinan armoniosamente al final del filme.

"El primero y el segundo tema van juntos, el primero y el tercero pueden ir juntos, y el segundo y el tercero van juntos --explica Morricone--. Esto era mi milagro técnico y creo que fue una gran bendición".

El compositor italiano asegura que no tiene una fórmula para una partitura cinematográfica de éxito.

"Si lo supiera, habría escrito más música como ésta", dice añadiendo que la calidad de la música depende de si está feliz o triste.

"Cuando era menos feliz, siempre me salvé con profesionalidad y técnica", reconoce.

No menciona ninguna pieza o película favorita. "Me gustan todas porque todas me han dado algún tipo de tormento y sufrimiento cuando trabajaba en ellas, pero no debo y no quiero hacer distinciones", dice.

Pasamos al tema de otro sutil músico: el Papa Benedicto XVI. Morricone dice que tiene "muy buena opinión" del Santo Padre. "Me parece que es un Papa de mente sabia, un hombre de gran cultura y también gran fuerza", afirma.

Es especialmente elogioso con los esfuerzos de Benedicto XVI de reformar la liturgia, un asunto que Morricone siente con gran fuerza.

"Hoy la Iglesia ha cometido un gran error, retrasando el reloj 500 años con las guitarras y las canciones populares --argumenta--. No me gusta nada. El canto gregoriano es una tradición vital e importante de la Iglesia y desperdiciarlo por mezclas de palabras religiosas y profanas de chicos, canciones occidentales es extremadamente grave, extremadamente grave".

Afirma que es volver atrás las manecillas del reloj porque lo mismo sucedió antes del Concilio de Trento cuando los cantores mezclaban lo profano con la música sagrada. "El Papa hace bien en corregirlo --observa--. Debería corregirlo con mucha más firmeza. Algunas iglesias han tenido en cuenta sus correcciones, pero otras no".

El maestro Morricone parece en forma y considerablemente más joven de su edad, lo que le permite seguir dando conciertos alrededor del mundo. De hecho, está más solicitado que nunca: el próximo mes interpretará sus bandas sonoras en al Anfiteatro de Hollywood Los Angeles.

A pesar de toda esta fama y distinciones, este famoso compositor no ha perdido nada de su humildad y realismo romano. Es quizás esto, más que sus conmovedoras y únicas composiciones, lo que le hace de él uno de los grandes de Hollywood.