sábado, 23 de enero de 2010

tarde con sabor...

Tarde con sabor místico. Consulto con San Juan de la Cruz unas cuantas cosas para ver si la traducción del Cántico Espiritual al euskera es lo que tiene que ser y parece ser que lo és. De fondo tengo el oratorio del Verbum Panis del MGC di Firenze y otras indecencias. Estoy tranquilo.
Es buen momento para adentrarse en la espesura...

1 Dalla aurora al tramonto

5 Llama de amor viva

jueves, 21 de enero de 2010

poemilla del nuevo Ajolote

Queridos hermanos y hermanas en el Señor, hoy estoy solemne, aquí os cuelgo el último poema que me han publicado en el Ajolote. Hemos tenído que esperaar bastante, 3 meses, para ver un nuevo número de nuestra querida revista poética pero ya ha salido. Veo que mi querida Anaïs ya ha colgado en su blog la revista para quien quiera descargarsela. Yo no tengo ni idea de cómo hacerlo, pues, el enlace que tengo puesto en la actualidad lleva al anterior número de la revista. Ya me informaré del asunto.

Baladilla de otoño o

de la amargura del quererte

Herido sin remedio por
la amargura del quererte,
sabiendo que no te puedo
perder todavía más
de lo que ya te he perdido
quiero acabar de olvidarte.
Tanto me resucitaste
que se me ha olvidado morir.
¡Cómo puedo yo vivir
si soy más tuyo que mío!
Y si te olvido, me olvido…
Y si te odio, te quiero…
Ya no me hablas. No soy nada.
¡Ah! ¡Tú! ¡Mujer de otoño!
Los versos que yo te he escrito
mueren en olvidados cajones
y se pudren en cuadernos amarillos.
Hoy
con nada puedes amenazarme:
lo que tenía por perder
ya todo lo he perdido…
No tengo miedo a perderme
si te confieso, si te digo
que yo sin haber sido
ni tu novio, ni tu amante
soy el que más te ha querido.
Con eso tengo bastante.

¿Maldición bíblica?

Según se lee aquí, algún misterioso maleficio ha debido de padecer Haití para merecer tanta desdicha a lo largo de su historia. La razón sería la sinrazón: una especie de "maldición bíblica" (sic) que se habría apoderado de ese país sin que éste tuviera culpa alguna. Todo vendría de la dichosa maldición, lo monstruosamente inexplicable, el caos que se confunde con la divinidad.

Es como mínimo curioso que cierto progresismo, tan racionalista él, recurra a explicaciones míticas de vez en cuando. ¿Por qué Haití no ha sido un paraíso, se sigue preguntando candorosamente nuestro articulista, si fue un ejemplo extraordinario para el mundo al ser el único país nacido de una rebelión de los parias de la tierra? Pues, por eso justamente amigo mío, porque nació de la violencia y el terror más absolutos. Los nuevos amos fueron ex-esclavos que imitaron con la mayor ferocidad a sus antiguos opresores. No suprimieron el racismo, porque eso lo habían mamado de sus señores franceses: mandaron exterminar a los blancos y enseguida se dedicaron a esclavizarse unos a otros. De hecho, las disputas entre mulatos y negros han sido constantes desde entonces. Además, los haitianos tuvieron gobernantes enloquecidos que siguieron los usos de la metrópoli explotadora que los trajo desde las costas africanas. En parodia grotesca de Napoleón, el ex cocinero Henri Christophe llegó a proclamarse rey de Haití y construyó seis castillos, ocho palacios y una fortaleza disparatada en el norte de la isla, antes de suicidarse por miedo a sus súbditos sublevados. Lo cuenta el mismo Carpentier en El reino de este mundo.

Muchos desastres naturales ha sufrido América pero en ninguno de ellas, creo recordar, ha sucedido el estado de colapso que padece la ex colonia francesa. Al margen del nivel espantoso del terremoto, hay otras razones -y no bíblicas, precisamente- que permiten entender mejor todo: la miseria del país es la fundamental y ésta, a su vez, se debe al estado tradicional de anarquía que ha vivido Haití.

Una sociedad no puede vivir sin instituciones: sin justicia, iglesia, parlamento, organización sanitaria, policía... Es verdad que en otros países -pienso en la catástrofe de El Niño en Perú, en los endémicos huracanes y terremotos en centroamérica- la devastación ha sido enorme. Pero no hasta el punto de necesitar ayuda militar del extranjero para evitar la anarquía total. La diferencia de Haití con las repúblicas hispanoamericanas hay que buscarla en que éstas nacieron de una rebelión de las élites criollas. Con sus luces y sus sombras, los próceres de la Emancipación pusieron en marcha unos países que querían ser institucionales. Esta es la diferencia que marca a unos países de otros cuando vienen las catástrofes.

viernes, 15 de enero de 2010

sincerándome...

Me voy a sincerar. Ya es hora. Igual así descargo un poco este hervidero de ideas y pensamientos que llevo detras de las gafas, si, ahí, encima del cuello y debajo del pelo (que hay que cortárselo ya).
Pues resulta que es enero y sin darme demasiada cuenta he cumplido 23 años. ¿23? Sí, 23. Y ahora me pregunto yo, ¿Donde quedan los 18,19,20,21,22? buena pregunta Carolain. No tengo ni idea. No los guardo, se han ido. No es que yo lo haya mandado, es que se han ido. No han dejado huella en mi. En estos años no he conocido a nadie que me haya marcado, no he hecho nada de lo que me sienta orgulloso (y lo poco que he hecho nadie me lo ha reconocido). Mi música y poesía hechas con tantísmo dolor han sido ignoradas por el mundo y al final por su autor.

Si algo ha habído digno de mencionar de tres años para aquí es lo mucho que estoy disfrutando formandome en diversas disciplinas. Pero... ¿de qué vale saber sobre locos, cuentos viejos, piedras y rimas? A día de hoy nada.

No pido alabanzas, no pido homenajes, solo que la gente de mi entorno me reconozca lo que he hecho bien, así como me han hechado en cara lo que es hecho mal. Es justo y necesario.

Llevo, en otro orden de cosas, demasiado tiempo arrastrando cruces y no llego al calvario. La vía dolorosa se está haciendo muy larga. La agonía. Pero es una agonía tan larga que se me ha inmunizado el cuerpo y ya no duele. Ni tan siquera duele ya. Y añoro el dolor. Entonces, al menos, sentía. A día de hoy nie eso. Llevo ya unos años en fase ladrillo. Sin sentir ni padecer.

Siempre he sido enamoradizo. Yo confieso ante... lo he sido. Pero me he llevado más ostias que una pandereta gallega. Todavía me traspasa el corazón ese rayo que no cesa desde que empezó a iluminarme cuando tenía trece años. Esa terca estalactita que se hunde poco a poco en un corazón que es inmaterial. Ella tenía once. Y va siendo hora de alzar el vuelo no? una década de ascensión al gólgota.
Pero el resto de lances no me han ido mejor. Perdí espada en todos. Tampoco han sido muchos. Creo solamente uno, serio, vamos. Todavía reciente. Dos años que desnudé mi sentir delante suya. Dos años que paenas sé algo de ella. La última vez que nos vimos... septiembre. Mejor no recordarlo.
No es dolor, es pena. Es una nostalgia que se ha enquistado y provoca ataques de melancolía. Arrebatos pesadumbre. Llorar y llorar y llorar por todo. Hasta porque Manbrú se fue a la guerra.
Cada día soporto menos a la gente que se acerca a mi diciendo que me entiende y a cada palabra demuestra que no. Y más todavía a los que me dicen que son tonterías infantiles. Una puta mierda. Mi vida es solo mía y yo la sufro. Si quieres arrimar el hombro para cargar parte de mi cruz te lo agradezco, pero ni me pongas zancadillas ni te subas encima. Bastante tengo.
Ya no puedo escribir. Ya...

Dios me pide más de lo que ahora estoy dispuesto a dar. Lleva unos años machacándome con lo mismo y yo no quiero. NO QUIERO. Ahora, al menos, no. Pero muchas veces me embarga la nostagia de Dios y eso sí que me duele. Me duele y mata. No es un dolorcillo ingenuo... es dolor. Me veo felíz en otro lugar, ahciendo otras cosas con otras gentes y... no. Ahora no. Déjame en paz. ¿no ves que estoy herdio por el amor humano? mal argumento. ¿Eres capaz de llenar mi vida?

Así estoy yo...

Sin que sirva de precedente

Pues hoy también comparto plenamente lo que dice el donostiarra y lo reproduzco:

La Opinión de Gabilondo: 14 de enero

"No nos acusen a nosotros. Es la actualidad la que se ha puesto demagógica. Cuando todo el mundo se vuelca con Haití, cuando millones de personas de economía modesta se rascan los bolsillos para poder ayudar a ese país desventurado, los presidentes de los bancos más importantes de los Estados Unidos comparecían ante la comisión de investigación de la crisis, en el Congreso.

Una ceremonia catártica, dice hoy el "New York Times". Porque, ante los diez hombres sin piedad de ese comité, los grandes bancos están siendo tratados como sospechosos sociales, como sospechosos de haber provocado la debacle financiera.

La dureza de las preguntas lo atestigua. Asimismo, el impuesto que hoy ha anunciado Obama se anda con pocos eufemismos. La tasa que se piensa aplicar a los cincuenta principales bancos del país, para recuperar fondos públicos gastados en la estabilización del sistema, se llama "impuesto sobre la responsabilidad de la crisis".

Haiti-Wall Street, las dos caras de la realidad, aparecen hoy juntas, componiendo un binomio insoportable. Si fuera por la emoción de hoy, si fuera por lo que hoy siente el mundo, diríamos que algo trascendente está a punto de cambiar. !Qué lastima que no vaya a ser así!.

La comisión de investigación de los bancos presentará su informe dentro de once meses. El 15 de diciembre de dos mil diez. Para entonces, Haití habrá tenido tiempo de ser devorada otra vez por la miseria y el olvido.

Del actual movimiento solidario solo quedará una sombra, la admirable sombra de los que actúan siempre, con noticia o sin ella. ONGs y organizaciones de este tipo. Los buenos propósitos habrán quedado en la décima parte de la mitad. Los grandes bancos, por su parte, habrán transformado todo lo que tengan que transformar para que nada cambie.

Y no es fatalismo. No es pronóstico negro de pájaro de mal agüero. Es que Haití y Wall Street no son dos casualidades. Son dos consecuencias, ejemplos paradigmáticos extremos de un modelo que necesita carroña para que puedan volar los buitres."

jueves, 14 de enero de 2010

Haití en palabras de Gabilondo y recuerdo por los muertos


Hace mucho que dejó de caerme simpático Iñaki Gabilondo. No me gusta nada ese rollo que se trae. Detesto los espacios de 5 minutos que se autoconcede en los informativos para pontificar un rato y soltar, muchas veces, falacias de tercera y soplagaiteces varias.
Pero esta vez tengo callarme y darle razón. Suscribo palabra por palabra lo que dice Gabilondo en este escrito. Es lo que dijo en informativo de ayer:

"Hay muchos mundos en este mundo y Haití es uno de los peores. Su extensión es, aproximadamente, como la Comunidad Valenciana. Y el setenta por ciento de sus ocho millones y medio de habitantes vive por debajo del mas bajo de los umbrales de pobreza.

Las enciclopedias nos recuerdan que la República de Haití tiene la renta per capita mas baja del hemisferio occidental. Su historia es una sucesión interminable de abusos. Es un país pisoteado por todas las formas conocidas de explotación.

La dramática paradoja de Haití es que fue la primera república negra, en 1804, fruto de la revuelta de los esclavos. Creyeron haber conquistado la libertad pero, desde entonces, fueron esclavizados por tiranías abyectas, reyes megalómanos y una turbamulta de dementes, a mayor gloria y provecho de una oligarquía local corrompida hasta la médula.

Dicen que en el pasado Haití era un jardín del edén. Ahora está convirtiéndose en un desierto deforestado. Los haitianos que pueden, se van: doce mil cada año. Un perro más que flaco atacado por todas las pulgas.

El año pasado, el encarecimiento del precio de las materias primas les trajo grandes hambrunas, y la crisis financiera mundial significó un gran recorte en la ayuda internacional que recibía. Además, Haití no se había repuesto todavía de los destrozos provocados por el huracán Jeanne, que hace cinco años, en 2004, se cobró más de dos mil vidas y dejó sin alimentos ni agua a ciento setenta mil personas.

La devastación de hoy, con miles de muertos, no es solo consecuencia de una catástrofe natural, sino también de la fragilidad de una tierra desamparada, con estructuras de papel, saqueada por dos siglos de injusticia.

Hoy Haití nos duele, pero no tardaremos más de una semana en devolverla a sus tinieblas, a ese batallón de castigo de los países olvidados, abandonados a su infortunio. Más distantes de nuestra atención que la luna o Marte. Y nosotros seguiremos hablando de la globalización."

Vaya pues desde aquí una oración por Haití, por todos esos que no van tener quien les rece y cante:

Las saetas

Desde antaño la semana Santa ha sido profundamente vivida y sentida en nuestro país, y así al hilo de estas pascuas han salido manifestaciones de fe y devoción própias a lo largo de nuestra geografía. Los pasos de semana santa... y un fenómeno muy andaluz, aunque, ya extendido al resto de regiones es la saeta. Estas letrillas populares y maravillosas son la manifestación mas pura de la fe popular del pueblo andaluz y que solo por ello merecen ser estudiadas y admiradas como lo que son; Literatura y por tanto arte.


Hoy en día, cuando nos referimos a ella, casi siempre están en nuestra imaginación las Saetas que se cantan en la Semana Santa andaluza.

Este cante, que en su origen sería un rezo, una invocación en voz alta dirigida a la Virgen o a Jesús, esto es, una petición de auxilio o de alguna gracia, como cante ha llegado a transformarse de tal modo que lo que en principio fue una oración sin melodía se ha convertido en uno de los cantes andaluces más bellos y sensibles.

Al hablar de la Saeta se suele decir "transformación", y no "evolución", porque en efecto este cante se transformó de la noche a la mañana, cuando fue cantado con el estilo de la siguiriya o del martinete.

Naturalmente que las Saetas son más bellas y gustan más cantadas de esta última forma, pero es que lo que ganan en hermosura lo pierden en sencillez y espontaneidad. Hoy en día difícilmente sale un humilde hombre o mujer del pueblo cantando Saetas al paso de las procesiones en plena calle.

La Saeta se ha convertido en un cante de muy difícil ejecución, cante difícil de ejecutar por un aficionado.

Las letras de Saetas que conocemos evocan a un momento de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, del Dolor de la Virgen o bien de una de las Escenas. Hay otras que son puros y simples piropos a la virgen o al Señor. Esto último no nos tiene que sorprender, quien comprenda la imaginación del pueblo andaluz y el modo en que este pueblo intuye la Semana de Pasión.

Ni por dulce ni por buena
es comparable la miel
con tu dulzura morena,
si se compara la hiel
con lo amargo de tu pena.

No sabemos desde cuando se empezó a cantar saetas ni cuando se cantan. Como los toros y el baile flamenco, su historia es fechable sólo a partir del último tercio del siglo XVIII, pero es lo más probable que existiesen antes. No creemos, con Máximo José Can, que la Saeta haya sido creación sin génesis de los judíos españoles, llamados popularmente "marranos".

Creemos, por motivos que no es el caso exponer aquí, que la Saeta es creación andaluza y cristiana. Y que la Saeta es, pues, la genuina voz de nuestra Semana Santa, con fases de crisis, con certísimas renovaciones, con algún renacimiento, la Saeta cumple de más la misión religiosa de renovar ampliamente la conciencia cristiano de la Pasión.

El corpus de letras está por recoger. Cada año nacen saetas nuevas, son variaciones del mismo o de los mismos temas.

Hay, pues, muchas clases de Saetas, pero entre todas, sólo una es autónoma y presenta caracteres propios. Es la Casi perdida Saeta que cantaron El Niño Gloria, su hermana La Pompi, el genial Manuel Torre... La que cantan muy pocos, pero también cuenta con grandes maestros, como la que cantaba Antonio Mairena y hoy su hermano menor Manolo.

La Saeta puede llegar al rango de consumada obra de arte, pero en su calidad de espontánea oración cantada ante una imagen que pasa procesionalmente. Esa calidad no es imprescindible, aunque constituye una excelencia.

Una Saeta mal cantada, o dicha con pobre voz pero sincero sentimiento nos conmueve también y cumple su misión saetera de herirnos el corazón con su dardo religioso.

Cristo, de Gracia te pido
que vuelva la cara atrás,
que a los ciegos le dé vista
y a los presos libertad.

Una cuarteta o un quinteto romanceado es la estrofa que normalmente se utiliza en la Saeta, amén de muchas clases, desde las primitivas, ya perdidas, con entonaciones graves y monótonas del siglo XVIII, a las más modernas del último tercio del XIX, creadas al alargarse los tercios, que desde entonces se acomoda al ritmo de tambores y trompetas, incremento que le dan esplendor por las ricas tonalidades, no exentas de aire, en el caso de la siguiriya, el martinete o tonás, como las que canta Manuel Centeno, cantaor potente que parece ser que fue uno de los primeros creadores.

Al igual que en otros cantes, también encontramos en la Saeta estilos que se van a diferenciar, según pertenezcan a la escuela jerezana, más siguriyera, o a la sevillana, tal vez con más ecos de toná. Sin descartar a estos estilos, otras localidades saeteras poseen, y así se podría hablar de la Saeta de Málaga, la de Cádiz y sus Puertos, o la de los pueblos de la Sierra de Córdoba.

Ejemplo de una Saeta sevillana es la siguiente:

Que redoblen los tambores
y las trompetas muy despacio.
Contemplemos al Gran Poder,
va caminando despacio.
Fijarse, gitanos, en él.
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De la Saeta jerezana encontramos un ejemplo en:

Por una montaña oscura
va caminando mi Jesús,
y como la noche estaba oscura,
Judas llevaba la luz.
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Como nos dice en su Obra Flamenca Ricardo Molina, la Saeta es la genuina voz de nuestra Semana Santa, naciendo cada año nuevas modalidades, a la par que infinidad de letras, todas alusivas a estos temas propios de la Semana Santa y al sentimiento religioso de nuestra gente, dándose el caso que siendo un cante sumamente difícil de interpretar, son numerosísimos los cantaores y cantaoras anónimos los que salen a la calle a implorar a su Dios y a su Virgen, interpretando Saetas con letras por ellos mismos realizadas o las de algunos de los buenos saeteros que el flamenco tiene o ha tenido, como el caso de Pinto, Enrique El Morcilla, Tomás Pavón, Gallego, La Niña de Los Peines, Rafael Romero, La Niña de La Alfalfa, La Paquera de Jerez, Jarrito, Manolo Caracol y tantos otros que han hecho Historia.

Algunas muestras del arte saetero

Jesús que vas "ataíto"
con cordeles y desnudo,
dame un granito de fe,
para comprender el mundo.

Tú que penas, tú que sufres,
Virgen de la Soledad,
te pido para mis males
pan, trabajo y libertad.

"Atormentao" y sin culpa
te llevan en una cruz.
Lo mismito trata el amo
al campesino andaluz.

Jesús de la Buena Muerte
perdona nuestros pecados.
Si volviéramos a verte
serías crucificado,
¡por los que dicen quererte!

Caminito del calvario
y cuando la sed le ahogaba,
le dieron para beber,
¡vinagre y agua salada!

Te ayudó a llevar la Cruz,
un hombre humilde del pueblo,
y yo te juro, Jesús,
de que quedan Cirineos
que conservan su virtud.

Jesús, escucha este canto,
de un humilde pecador
que se marchó y vuelve a ti,
"pa" compartir tu dolor.

Siete puñales "clavaos"
te traspasan de dolor,
viendo subir al calvario
¡a tu Hijo, el Redentor!

Pilatos te condenó
ante el pueblo soberano.
Han pasado veinte siglos,
y otros se lavan las manos.

El gallo cantó tres veces,
y prendieron a Jesús,
y los sayones le llevan
bajo el peso de la Cruz.

La Magdalena lloraba
al ser limpia de pecado,
los hombres la condenaban,
Jesús la había perdonado.

Tienes el color moreno
tu carita de azucena,
y tienes tan blanca el alma
como negras son tus penas.