lunes, 8 de marzo de 2010

Si el hombre pudiera decir


Cuando nos enseñaban fatalmente literatura en el instituto, más por exigencias del programa que por incapacidad del profesorado, en el libro de texto topé con este poema de Cernuda que desde entonces leo y releo y no me canso de leer. Estaba al final del libro, en ese apartado que viene al final y que todos ignoran dentro de una puequeñísima antología del 27. Vamos, que en 15 páginas te entraba una antología que resumía la historia de la literatura desde el Duque de Rivas a Gil de Biedma. Casi nada.
Me parece, como casi todo en Cernuda, desgarrador:


Si el hombre pudiera decir
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo.
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

Luis Cernuda

martes, 2 de marzo de 2010

¿Dónde estabas, Dios?

Me acuerdo que cuando la tierra tembló en L'aquila el Papa hizo una visita a las dos semanas a lugar del seísmo. ¿Dónde estabas, Dios? preguntaba el Romano Pontifice, lo mismo que Juan Pablo II, creo, en Birkenau.

Haití se ha ido al carajo, Chile va camino. Ayer escuchaba a cooperantes internacionales que han corrido a Chile y comentaban que el pillaje ya es pan de cada día e impera ya la ley del más fuerte a la hora de buscar comida o recibir la ayuda que se reparte. Los muertos se cuentan por miles.

Y ¿Dónde coño estás, Dios? ¿cómo consientes estas cosas? Ya no me sirven las respuestas teológicas al uso. Nada pasa sin que Dios lo consienta, es lo que siempre me han dicho. ¿A qué juegas, Dios?¿es que te aburres y de vez en cuando te da por cargarte a gente? Los pecados del mundo son muchísimos pero no creo que eso justifique lo que estas consintiendo, pues ¿no fuiste tú quien hizo matar a su hijo para mostarnos tu amor? ¿no eres tú el misericordioso? Las matanzas masivas creía que las habías olvidado en el Antiguo Testamento.

Lo que más duro se me hace es que no puedo dejar de creer que existes. Es más, no puedo dejar de pensar que todo lo que ha pasado el por algo que, viniendo de Tí, no puede ser malo. Eso creo. No hagas que me arrepienta.

Un poeta chileno presta estas palabras que JN cuelga también en su blog:

Pasarán estos días como pasan
todos los días malos de la vida
Amainarán los vientos que te arrasan
Se estancará la sangre de tu herida

El alma errante volverá a su nido
Lo que ayer se perdió será encontrado
El sol será sin mancha concebido
y saldrá nuevamente en tu costado

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
anegado sin brújula y perdido
llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?
El mismo viento que rompió tus naves
es el que hace volar a las gaviotas.

jueves, 25 de febrero de 2010

desencanto

Puede que sea el tiempo. Estos horribles cambios de tiempo a los que nos acostumbra Pamplona. El ver las cuatro estaciones en un día no puede ser bueno. Puede que sea cansancio y que todo pase, puede que sea el día, que ya son muchos, tonto, puede que sea desengaño de un poco de todo, puede que sea aburrimiento, puede que sea hartazgo, puede que sea una mezcla entre malancólica idiotez e idiotez melancólica, puede que tenga algo de depre, puede que tenga mucho de sueños frustrados y fantasmas que no mueren, puede que sea saturación, falta de horas en un día, angustia de hora y vida y mundo. O una mezcla de todo. Sí, es eso.
Hace ya unas semanas que me cuesta ser simpático con la gente. Más con la que me viene con idioteces. Ya no me molesto ni en disimular lo que no me agrada y explotar ante lo que no soporto, condenar una estupidez y si me pongo tonto empezar a dar caña con una chulería que no me es propia. Pero coño, igual esto es lo que toca.
Me duele y me gusta. Me duele por saber que no soy así. Me gusta poruqe ya estoy hasta la mismímisa polla de mucha gente. De escuchar tonterías y naderías y pajas mentales y sueños que desde el primer momento suenan a lo que son, sueños. Y las atrevencias con aliño de estupidez y las metáforas fallidas.
Estoy desencantado, en resumen.

sábado, 20 de febrero de 2010

Yo te nombro: Libertad

  1. Por el pájaro enjaulado, por el pez en la pecera
    por mi amigo que está preso porque ha dicho lo que piensa.
    Por las flores arrasadas, por la hierba pisoteada.
    Por los árboles podados, por los cuerpos torturados,
    ...yo te nombro, Libertad.
  2. Por los dientes apretados, por la rabia contenida,
    por el nudo en la garganta, por las bocas que no cantan.
    Por el beso clandestino, por el verso censurado,
    por el joven exiliado, por los nombres prohibidos,
    ...yo te nombro, Libertad.

TE NOMBRO EN NOMBRE DE TODOS POR TU NOMBRE VERDADERO,
TE NOMBRO CUANDO OSCURECE, CUANDO NADIE ME VE
ESCRIBO TU NOMBRE EN LAS PAREDES DE MI CIUDAD

  1. Por la idea perseguida, por los golpes recibidos,
    por aquel que no resiste, por aquellos que se esconden,
    por el miedo que te tienen, por tus pasos que vigilan,
    por la forma en que te atacan, por los hijos que te matan,
    ...yo te nombro, Libertad.
  2. Por las tierras invadidas, por los pueblos conquistados
    por la gente sometida, por los hombres explotados
    por los muertos en la hoguera, por el justo ajusticiado,
    por el héroe asesinado, por los fuegos apagados,
    ...yo te nombro, Libertad.

jueves, 18 de febrero de 2010

fragmento del Tríptico Romano


Hace ya unos años, en el 2003, la UCAM dió a la imprenta en castellano un precioso libro llamdo Tríptico Romano. El original era en polaco, yo lo leí en italiano y hace un par de años me topé con la edición castellana. Hasta aquí nada fuera de lo normal. La custión es que el pomario es una reflexión hecha contemplando la capilla Sixtina y es el último pomario de uno de los grandes poetas polacos del XX. A algunos puede que os suene el nombre de Karol Jozef Wojtyla.
Os pongo un fragmento que no es precisamente precioso por cómo está traducido pero creo que transmite de maravilla la reflexión del poeta:


Imagen y semejanza


«Dios creó al hombre a su imagen, según su semejanza,
los creó varón y mujer —
y vio Dios que era muy bueno
ambos estaban desnudos y no sentían vergüenza».
¿Es posible?
No lo preguntes a los contemporáneos, sino a Miguel Ángel,
(¿¡quizás también a los contemporáneos!?).
Pregunta a la Sixtina.
¡Cuanto está dicho en esas paredes!

El principio es invisible. Aquí, todo lo indica.
Toda esta exuberante visibilidad, liberada por el genio humano.
Y también el final es invisible,
aunque caiga en tu Mirada, caminante,
la visión del último Juicio.
¿Cómo hacer visible, cómo traspasar los límites
del bien y del mal?
¡El principio y el final, invisibles, emanan hacia nosotros
desde estas paredes!

«En Él vivimos, nos movemos y existimos».
¿Es Él solamente el espacio de la existencia de los existentes?

Es Creador.
Al crear y sostener en la existencia, abarca todo
—Hace según la semejanza.
Cuando Pablo apóstol habla en el Areópago
se expresa en sus palabras toda la tradición de la Alianza.
Cada día se terminaba allá con las palabras:
«Y vio Dios que era bueno»,

Vio, descubría la huella de su Esencia —
Hallaba su resplandor en todo lo visible.
El Verbo Eterno es como si fuera un umbral
tras del cual vivimos, nos movemos y existimos.

Hombre (Yo)

¿Por qué precisamente se dijo este día:
«Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno»?
¿No lo niegan los hechos?
¡Por ejemplo, el siglo veinte! ¡Y no sólo el veinte!
No obstante, ningún siglo puede ocultar la verdad
de la imagen y la semejanza.

Miguel Ángel

Se encerró antaño con esta verdad en el Vaticano,
para salir de allí, dejando la Capilla Sixtina.

«Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó;
varón y mujer los creó.
Ambos estaban desnudos
y no sentían vergüenza»!
Y vio el Creador que era muy bueno.
¿Acaso no es El quien ve todo en toda la verdad?
Omnia nuda et aperta ante oculos Eius —

Ellos

Ellos también, en el umbral de los hechos,
se ven a sí mismos en toda la verdad:
ambos estaban desnudos...
Ellos también se volvieron partícipes de esta visión
que les traspasó el Creador.
¿Acaso no quieren seguir siendo así?
¿Acaso no quieren ir recuperando esta visión de nuevo?

¿Acaso, para ellos mismos, no quieren ser verdaderos
y transparentes —
como lo son para Él?
Si es así, cantan el himno de gracias,
un Magnificat del fondo del alma humana
y, entonces, ¡con qué profundidad sienten
que precisamente «En Él vivimos, nos movemos y existimos» —
precisamente en Él!
Es Él quien les permite participar de esta belleza
que les insufló!
Es Él quien les abre los ojos.

Antaño, Miguel Ángel, al salir del Vaticano,
dejó la policromía cuya clave es «imagen y semejanza».
Según esta clave, lo invisible se expresa en lo visible.
Presacramento.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Sobre Unamuno


De los llamados autores de la Generación del 98, cuyo nombre todavía no sé muy bien de dónde nace y más ahora que me dicen que no existe división entre noventayochístas y modernistas, hay un escritor que desde la adolescencia me ha encantado. Por su forma de ser y hablar, de pensar y actuar, de entender la realidad y defenderla así, por su preparación e intelectualidad, por sus polémicas no buscadas pero firmes. Don Miguel de Unamuno.

Es uno de esos autores a los que todo el mundo nombra pero me da a mi que sin llegar a apreciarlo como se merece. No fue un poeta sublime, no era la técnica hecha pluma. Era un poeta desgarrador. Tal cual. Puede que su admiración por Kierkegaard, un gran filósofo no apto para los corazones otañales, tenga algo que ver con eso.

Vasco de pura cepa adoptó una visión hacia lo euskaldun que todavía no termino de comprender pero que tiene grandes destellos de verdad oculta y grandes barbaridades creo que dichas desde el rencor. Sea como fuere lo vasco estuvo presente en su pensamiento y obra, de hecho cuando el infame Millán Astray, en la apertura de curso de la Universidad de Salamanca, dice (creo que parafraseando una carta de San Pablo a los coríntios muy mal entendida) que hay que exterminar a vascos y catalanes por ser el cáncer de España salta Don Miguel airadamente diciendole al tullido general que se calle la boca, que el obispo de Salamanca es catalán (el que más tarde seria el Cardenal Azobispo de Toledo Plá y Deniel) y él mismo (rector de la universidad) era vasco y nadie podía poner en duda su españolidad (vaya palabro).

"Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. (...) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis...».

Es entonces cuando comienza una de las polémicas más intensas, interesantes y en el fondo desconocidas del siglo XX. El follón entre Unamuno y Astray en el que al final terminó por entrar Pemán (con bastante poca fortuna), creo que Ridruejo y no estoy seguro si también D'ors. La cuestión es que la ignorancia es terriblemente atrevida y Millán Astray, al verse rodeado de gente de su cuerda sacó pecho y empezó a soltar una serie de imbecilidades que encolerizaron a un Unamuno que en principio no tenía demasiada intención de hablar, ¡Viva la muerte!, ¡ y barbaridades por el estilo. Don Miguel se levanta y le manda un recado al general:

Acabo de oír el grito necrófilo e insensato de «¡Viva la muerte!». Esto me suena lo mismo que «¡Muera la vida!». Y yo, que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente, hay hoy en día demasiados inválidos. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él. (...) El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada... Millán Astray enervado grita: Muera la inteligencia! Unamuno le replica:

¡Éste es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España». El follón que se montó fue del 15. La mujer de Franco agarró del brazo al pensador bilbaino y lo llevó hasta su casa. No se supo más de Unamuno hasta que unos meses después murió. Y sufrió lo indecible, no por su salud, sino por España.

Hoy que la historia se está sometiendo a un revisionismo casi diario y total convendría recordar y recuperar grandes frases de Unamuno que tienen gran valor precisamente por ser ideas que hablan sobre una contienda coetánea al autor. Son ideas que parece que han salido de la crítica y la historiografía posterior pero que sin embargo Don Miguel vió de inmediato al decir que la contineda civil era en verdad una guerra internacional, la antesala de la segunda gran guerra. Tiene también nuestro poeta en una de sus últimas entrevistas una apreciación que encaja perfectamente con la de otros autores de época pero que la cerrazón de unos y de otros ahogó en el mar del odio:

La barbarie es unánime. Es el régimen de terror por las dos partes. España está asustada de sí misma, horrorizada. Ha brotado la lepra católica y anticatólica. Aúllan y piden sangre los hunos y los hotros. Y aquí está mi pobre España, se está desangrando, arruinando, envenenando y entonteciendo...

Recuerda a aquellos versos de Machado:

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

No sé cómo he acabado hablando de esto cuando yo quería hablaros de la poesía de Unamuno. Otro día será. Lo que sí quiero hacer es acabar esta entrada con un fragmento de su última entrevista:

En este momento crítico del dolor de España, sé que tengo que seguir a los soldados. Son los únicos que nos devolverán el orden. Saben lo que significa la disciplina y saben cómo imponerla. No, no me he convertido en un derechista. No haga usted caso de lo que dice la gente. No he traicionado la causa de la libertad. Pero es que, por ahora, es totalmente esencial que el orden sea restaurado. Pero cualquier día me levantaré —pronto— y me lanzaré a la lucha por la libertad, yo solo. No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario.

Pues eso, puede que por eso le tenga tanta simpatía a Don Miguel, porque como él y en el mismo sentido, yo también me siento un solitario.



martes, 16 de febrero de 2010

soneto

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.

Apagarse es morir, lento y aprisa,
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.